miércoles, 9 de diciembre de 2009

Cuando la innovación no es tal sino servicio



En la agencia en la que trabajo tenemos clientes de muchos sectores. Algunos son empresas multinacionales y otros, la mayoría, son PYMES, más M que P, pero hay de todo.

En este último año, en el que la palabra crisis ha estado en boca de todos, algunos de nuestros clientes han cerrado, otros sobreviven como pueden y otros, en cambio, siguen creciendo. Concretamente hay tres clientes que están creciendo sin parar y llevan ya unos años. Son de sectores distintos, nada tienen que ver entre ellos y los tres sectores están, como casi todos, en crisis.

Sin embrago, el denominador común de estas tres empresas es la innovación. Son empresas que nacieron y viven innovando.

Hay veces que cuando hablamos de innovación pensamos únicamente en desarrollos tecnológicos o en la implantación y utilización de nuevos soportes y/o medios, y no siempre es así. La innovación a mi entender va más allá: innovación es adelantarse a las necesidades del mercado y por lo tanto de los clientes.

Para estas empresas la innovación es su día a día. Es la base de su actividad, servicio... es la base de ellas mismas: tienen tan interiorizado el mercado, sus necesidades, su evolución, etc. que van siempre por delante. Lo mejor de todo es que estas empresas no ven la innovación como tal sino como simplemente algo normal y ordinario, como un servicio. Lo que para alguien de fuera puede parecer la caña, para ellos es, sin más, su esencia.

Es por esto que cuando una empresa decide reposicionarse como una empresa innovadora... suena raro, extraño. Como si de una día para otro se pudiera cambiar el ADN (esencia o cultura) de una empresa.  La innovación se tiene o no se tiene, está escrito en el ADN de la empresa y cambiarlo es, no imposible, pero sí una tarea complicada.

Otro tema, que daría para muchos posts, es si la innovación pertenece al ADN de la empresa o de los que la forman. Sólo un adelanto: en estas tres empresas la innovación tiene nombre y apellidos. Y me vienen otros ejemplos a la cabeza: Apple, Microsoft, Virgin...

2 comentarios:

Anita dinamita dijo...

Me gusta tu post! Me apasiona la innovación. Y como bien dices no es un tema de "reposicionamientos". Nadie te va a percibir como innovador si no lo demuestras cada día. Si no está en tu ADN de empresa.
Pero sí es algo que puedes cultivar. Puedes (y debes) poner las bases en tu empresa para que la innovación entre a formar parte de la cultura. ¿Cómo? Como se hace siempre, con incentivos a las actitudes positivas hacia la innovación, con medios, y sobre todo, sobre todo, PREMIANDO los errores. Sólo así se consigue que la innovación forme parte de tu ADN empresarial.
Y en cuanto a si es la empresa o su gente, en mi opinión cada empresa tiene la gente que se merece. Si pones en marcha lo anteriormente citado, seguro que los que encajan se quedan y/o vienen a tu empresa y los que no, se terminan yendo a donde se sientan más cómodos.

Alfonso Vericat dijo...

Muchas gracias Ana y... cuánta razón tienes, me ha encantado tu comentario.
Por cierto, tu nueva aventura pinta genial, no?!?